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Inteligencia canina: ¿cuestión de raza?
Los estudios llevados a cabo para demostrar la existencia de
comportamientos inteligentes en los canes han dado frutos muy interesantes.
Los dueños son los principales sorprendidos cuando ven como las mascotas
reaccionan de forma casi humana ante determinadas situaciones. Hay quien
piensa que en el adiestramiento y en la paciencia está el secreto para que
el perro obedezca y cumpla órdenes complicadas. Por otro lado, hay expertos
que afirman que la inteligencia canina es una cuestión impresa en la
genética de cada raza. La polémica se sirve de la multiplicidad de opiniones
sobre este tema.
Partiendo de la base de que la inteligencia es un concepto muy costoso de
definir cuando nos referimos a seres vivos que no son seres humanos, sí que
podemos señalar que, al menos, algunos animales presentan actitudes que
podríamos tildar de 'inteligentes'. En concreto, cuando observamos el
universo canino, muchos son los perros que, con sus cualidades, han dejado
boquiabiertos a un gran número de escépticos. Cierto es que el instinto es
confundido con la inteligencia en ocasiones.
Se debe tener en cuenta que la educación es un factor clave puesto que
existen enseñanzas que distan de ser automáticas y que requieren un gran
desarrollo mental del can. Muchas veces lo que aprenden son modelos de
respuestas que luego van repitiendo sucesivamente.
Tipos de inteligencia canina
Siguiendo el hilo de los estudios realizados con motivo de arrojar
luz sobre una materia tan curiosa, los investigadores de la Universidad de
California, EE.UU., intentaron probar la capacidad de comunicación de los
perros a través de los ladridos. Tras las pruebas realizadas, los encargados
del informe concluyeron que, según el número y el tipo de ladrido, el
mensaje que transmitía el animal era diferente en cada ocasión. Así,
dependiendo de la gravedad, agudeza e intensidad de los mismos, nuestra
mascota podría desde alertarnos de una presencia extraña hasta decirnos lo
mucho que nos aprecia.
Según el profesor y adiestrador canino
Stanley Coren, podemos distinguir
tres tipos de inteligencia en los perros. En primer lugar, destacaríamos la
inteligencia instintiva, relacionada de forma directa con la
genética. Los criadores de perros saben que razas cruzar para obtener
ejemplares más robustos y fuertes, encaminados a la defensa o, por el
contrario, más pequeños y manejables para disfrutarlos como animales
domésticos que no requieran demasiado ejercicio. En función de las
necesidades que se han presentado, los canes obtenidos han cumplido unas u
otras expectativas, y es que es más difícil enseñar a un perro de rastreo a
no ladrar que combinar genéticamente diversos elementos para que nazca
directamente sin la capacidad de ladrar.
En segundo lugar estaría la inteligencia adaptativa, es decir, la
capacidad de reaccionar ante un estímulo de forma lógica. Como su propio
nombre indica, de lo que se trata es de que el can resuelva problemas
concretos u obstáculos que le permitan adaptarse al medio que le rodea de la
mejor manera posible. Este tipo de inteligencia invita al perro a aprender
de determinadas situaciones. Un ejemplo lo tendríamos, por ejemplo, a la
hora de dar de comer a nuestro perro. Imagina que guardamos el pienso de
nuestra mascota en un mismo armario siempre. Si nos dirigimos a este armario
y acto seguido nos dirigimos al tazón del perro y lo llenamos, puede que,
con el tiempo, cuando el perro tenga hambre, se coloque cerca de ese armario
y ladre para llamar nuestra atención.
Por último, la inteligencia funcional o de obediencia es la que
afecta a nuestra relación con el perro. Es importante que contemos con la
colaboración del perro cuando nos dispongamos a enseñarle ciertas técnicas.
Esta inteligencia en concreto depende de la raza pero no podemos concluir
que existan razas más inteligentes que otras sino razas con mayor
predisposición para aprender. Aquí, en este punto, tiene más que ver la
personalidad del can que su inteligencia. El hecho de obedecer órdenes puede
resultar inútil aunque el perro disponga de una gran inteligencia adaptativa
y por mucho que intentemos estimular y potenciar las enseñanzas.
Evalúa la inteligencia de tu perro
Stanley Coren realizó un test de inteligencia y las razas que
encabezan el listado son el Border Collie, el Caniche, el Pastor Alemán, el Golden Retriever, el Doberman Pinscher, el Shetland Sheepdog, el Labrador
Retriever, el Papillon, el Rottweiler y el Australian Cattle Dog. Estas
serían las 10 razas con una mayor inteligencia funcional. Por el contrario,
las razas en cola serían, de menos a más el Afgan Hound, el Basenji, el
Bulldog, el Chow Chow, el Borzoi, el Bloodhound o San Humberto, el Pequinés,
el Mastiff / Beagle, el Basset Hound y el Shih Tzu. Algunos han llegado a
calificar a estas razas como "imposibles de adiestrar", de hecho, es una
costumbre común de estas razas, el dar la espalda, actuar de forma
independiente y desafiar la autoridad de su amo.
Para que puedas evaluar la inteligencia de tu perro, te recomendamos la
puesta en práctica de este sencillo test con el que podrás conocer el
coeficiente de tu mascota al margen de la inteligencia instintiva. La edad
del perro recomendada para la realización de estas sencillas pruebas es el
año, porque si lo hacemos con un perro menor, nos arriesgamos a que aún no
haya alcanzado un grado suficiente de madurez. Las pruebas pueden realizarse
en varios días con el perro en ayunas, ya que la comida se utilizará como
premio. Hay que preparar los diferentes objetos de los que nos serviremos
con antelación. Es importante que trasmitamos tranquilidad a nuestra mascota
puesto que si nos nota tensos, él también se pondrá nervioso. ¡Adelante!
Test 1. Capacidad de Observación
En un momento del día en que no sacamos al perro a pasear, hacer
todos los gestos (sin llamarle) que hacemos cuando le sacamos de paseo. Por
ejemplo, coger el abrigo, las llaves y su correa, y nos quedamos quietos sin
ir hasta la puerta.
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El perro corre a la puerta o viene a nosotros excitado - 5 puntos.
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Si no se mueve, nos dirigimos hacia la puerta. El perro se acerca a
nosotros - 4 puntos.
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Si tampoco se mueve, abrimos la puerta unos milímetros. Si viene -
3 puntos.
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Si sigue sin moverse pero nos vigila atentamente - 2 puntos.
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Si no nos atiende en absoluto - 1 punto.
Test 2. Resolver problemas
Enseñamos una golosina al perro (algo que le guste), le dejamos que
lo huela y lo tapamos con una lata. Ponemos en marcha el cronómetro.
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Si empuja la lata y obtiene la comida en 5 segundos o menos - 5
puntos.
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Entre 5 y 15 segundos - 4 puntos.
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Entre 15 y 30 segundos - 3 puntos.
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Entre 30 y 60 segundos - 2 puntos.
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Si olfatea la lata pero no lo consigue en menos de 1 minuto - 1
punto.
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Si desde que la tapamos no hace ningún esfuerzo para alcanzar la
comida - 0 puntos.
Test 3. Atención al entorno
Mientras el perro está fuera de la casa, cambiamos la disposición de
algunos muebles en una habitación que el perro conoce. Añadir un par de
sillas, mover una mesa a otro lado de la sala... Tiene que notarse que ha
cambiado algo. Cuando entra el perro ponemos el cronómetro en marcha.
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Si en 15 segundos el perro se da cuenta de que ha cambiado algo y
empieza a explorar y olfatear - 5 puntos.
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Si se dá cuenta entre los 15 y 30 segundos - 4 puntos.
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Entre 30 y 60 segundos - 3 puntos.
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Si parece darse cuenta (observa con atención) pero no explora - 2
puntos.
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Si tras 1 minuto el perro permanece indiferente - 1 punto.
Test 4. Resolver problemas
Se toma una manta pequeña o una toalla de baño, y se le deja al perro
olfatearla. El perro ha de estar despierto y activo. Rápidamente le tapamos
la cabeza de forma que no pueda ver nada y ponemos en marcha el cronómetro.
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Si se descubre la cabeza en menos de 15 segundos - 5 puntos.
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Entre 15 y 30 segundos - 4 puntos.
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Entre 30 y 60 segundos - 3 puntos.
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Entre 1 y 2 minutos - 2 puntos.
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Si no se ha liberado tras 2 minutos - 1 puntos.
Test 5. Interpretacón de gestos (aprendizaje
social)
En un momento en que el perro esté sentado a un par de metros de
nosotros (sin habérselo ordenado), le miramos a los ojos. En cuanto nos mire
esperamos 2 o 3 segundos y le dedicamos una sonrisa, sin hacer más gestos.
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Si viene a nosotros moviendo la cola - 5 puntos.
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Si se acerca pero no llega hasta nosotros, o no mueve la cola - 4
puntos.
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Si cambia de posición, se tumba o se levanta sin acercarse - 3
puntos.
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Si se aleja - 2 puntos.
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Si no presta atención - 1 puntos.
Test 6. Resolver problemas
Igual que el test 2, pero con más dificultad de manipulación de
objetos. En lugar de una lata se emplea un trapo o toalla pequeña, con la
que le tapamos la golosina.
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La consigue en menos de 15 segundos - 5 puntos.
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Entre 15 y 30 segundos - 4 puntos.
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Entre 30 y 60 segundos - 3 puntos.
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Entre 1 y 2 minutos - 2 puntos.
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Si intenta cogerla pero abandona - 1 puntos.
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Si la ignora - 0 puntos.
Test 7. Memoria a corto plazo
Ha de hacerse siempre antes que el test 8. En una habitación
despejada, enseñamos al perro una golosina que no tenga olor fuerte, y se la
dejamos olfatear para que sepa que es comida. Con alguien sujetándole (si es
preciso) y asegurándonos de que nos vea, colocamos la golosina en una
esquina de la habitación. Sacamos al perro durante unos 10 segundos y le
hacemos entrar de nuevo en la habitación, poniendo el cronómetro en marcha.
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Si va directo a la comida - 5 puntos.
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Si olfateando va casi directo - 4 puntos.
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Si se pone a buscar al azar y la encuentra en menos de 45 segundos -
3 puntos.
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Si busca pero en 45 segundos no lo ha encontrado - 2 puntos.
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Si no se esfuerza en buscar la comida - 1 puntos.
Test 8. Memoria a largo plazo
Ha de hacerse inmediatamente después del test 7. Se hace exactamente
lo mismo (poner la comida en un rincón diferente al del test anterior), y se
saca al perro de la habitación 5 minutos. Al entrar de nuevo arrancamos el
cronómetro.
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Si va directo a la comida - 5 puntos.
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Si va directo a donde estaba la comida en el test 7, y luego al
correcto - 4 puntos.
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Si olfatea y encuentra la comida casi directamente - 3 puntos.
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Si busca al azar y lo encuentra por casualidad antes de 45 segundos -
2 puntos.
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Si no lo encuentra antes de 45 segundos - 1 puntos.
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Si no intenta buscarlo - 0 puntos.
Test 9. Resolver problemas y manipular
Se pone una tabla sobre un par de guías de teléfonos, de forma que quepan
las patas del perro pero no pueda meter la cabeza debajo. Se sujeta con peso
suficiente como para que no pueda levantar la tabla. Se le muestra comida al
perro y se deja que la huela. A continuación se pone debajo de la tabla (el
perro tiene que verlo) y se pone en marcha el cronómetro.
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Si lo saca con las patas en menos de 1 minuto - 5 puntos.
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Si lo saca entre 1 y 3 minutos - 4 puntos.
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Si lo intenta pero a los 3 minutos no lo ha conseguido sacar - 3
puntos.
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Si no usa las patas y solo intenta alcanzarlo con la boca - 2
puntos.
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Si no intenta alcanzar la comida - 1 puntos.
Test 10. Comprender lenguaje
Con el perro sentado a un par de metros de nosotros, y usando el tono
de voz que empleamos para llamarle, pronunciamos una palabra cualquiera que
no se parezca a su nombre.
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Si responde a la llamada - 3 puntos.
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Si no acude, pronunciamos otra palabra en el mismo tono. Si esta vez
viene - 2 puntos.
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Si tampoco se acerca, pronunciamos su nombre, añadiendo "ven" o la
palabra que usemos para llamarle. Si viene - 5 puntos.
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Si no viene, repetimos su nombre por segunda vez. Si ahora viene -
4 puntos.
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Si no se mueve en ningún caso - 1 puntos.
Test 11. Aprendizaje
Este es complicado. Se trata de hacer que el perro aprenda una orden
nueva. No hay que pedir nada demasiado complicado, solo algo sencillo que el
perro no haya hecho nunca. Por ejemplo, sentado a nuestro lado, una orden
para que se levante y se gire sentándose frente a nosotros.
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La primera vez diremos la orden y como el perro no sabrá que queremos,
le guiaremos a esa posición. Le felicitaremos y premiaremos con alguna
golosina.
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Repetimos la orden dos veces más, ayudándole.
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Repetimos la orden dos veces más, pero ahora esperaremos un instante
antes de ayudarle, guiándole con la correa.
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Repetimos la orden, sin movernos para nada (es un tanteo). Si cumple
la orden, aunque sea torpemente, le daremos 6 puntos.
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Si falla, repetimos 10 veces más, ayudándole. Después hacemos otro
tanteo sin ayudarle. Si lo hace bien - 5 puntos.
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Si vuelve a fallar, 10 pruebas más. Si en el siguiente tanteo lo hace
bien - 3 puntos.
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Si se levanta e intenta hacer algo, pero no cumple la orden - 1
puntos.
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Si después de las 30 pruebas que llevamos, sigue sin hacer nada - 0
puntos.
Test 12. Resolver problemas
Es el más complicado. Se coloca una muestra de comida en un sitio de
forma que el perro la vea (antes se la habremos dado a olfatear, y tiene que
ver como la colocamos ahí). Sin embargo, el perro no puede acercarse
directamente, y ha de dar un rodeo, alejándose de la comida, hasta encontrar
un camino para llegar a ella. Por ejemplo se puede usar una caja grande
abierta por un extremo, y con una ranura por donde el perro vea la comida
pero no pueda pasar. La solución será rodear la caja y entrar por el otro
lado (no debe poderla mover ni alcanzar la comida con las patas). Se suelta
al perro y se pone en marcha el cronómetro.
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Si rodea el obstáculo y alcanza la comida en menos de 15 segundos -
5 puntos.
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Si tarda entre 15 y 30 segundos - 4 puntos.
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Entre 30 y 60 segundos - 3 puntos.
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Entre 1 y 2 minutos - 2 puntos.
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Si intenta alcanzar la comida metiendo la pata por la ranura, pero no
intenta otro camino - 1 puntos.
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Si no hace ningún esfuerzo por llegar a la comida - 0 puntos.
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