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Esta definición es útil pero la que expongo a continuación me parece menos
general y más entroncada con el concepto de selección natural.
"El aprendizaje es un cambio inferido en el estado mental del
organismo, que procede de la experiencia e influye de forma relativamente
permanente en el potencial del organismo para la posterior conducta
adaptativa" (Tarpy y Mayer, 1978)
Tanto los conceptos de ontogenia, como los de experiencia y conductas
adaptativas nos llevan a la idea de que el animal forzosamente debe tener
experiencia durante su vida para adquirir el aprendizaje necesario que le
asegure su adaptación individual y su evolución como especie. Pero si
observamos a algunos insectos vemos como, en un solo día, nacen se aparean
y mueren. ¿Dónde están la experiencia y el aprendizaje que les hace aptos
para que su especie no se extinga? ¿Realmente es necesario el aprendizaje
para sobrevivir en nuestro planeta? ¿Acaso no hay especies que han
sobrevivido millones de años sin adquirir, durante su vida, ningún tipo de
aprendizaje?
Como verán, la definición de aprendizaje queda coja si no introducimos el
concepto que la completa respecto al organismo en cuestión: “animal
perteneciente a especie altricial”. Estas especies son aquellas en las que
los individuos necesitan de cuidados parentales y en las que su periodo
vital es lo suficientemente prolongado para que puedan adquirir
experiencia. Las otras, precociales, no llegan a conocer a sus
progenitores, su periodo vital es efímero y además, no necesitan ningún
tipo de aprendizaje para sobrevivir. Sus capacidades innatas les bastan
para afrontar las exigencias que le impone el espacio ecológico en el que
habitan y además, responden a mecanismos desencadenantes innatos que son
estímulos que provocan la respuesta adaptativa.
El perro, perteneciente a especie altricial posee, igual que nosotros, su
propia capacidad de aprendizaje y su conducta obedece a una compleja
interacción entre lo innato o filogenético y lo aprendido durante su vida
u ontogenia. En este punto se introduce la dicotomía entre lo innato y lo
experimentado o aprendido y para juzgar si la conducta que observamos en
nuestro amigo es de uno u otro tipo podríamos decir que una conducta será
innata cuando el individuo que la ejecuta ha sido aislado desde el
nacimiento y es capaz de realizarla aún cuando lo colocamos en un contexto
diferente.
Una vez definido el aprendizaje vemos que esta capacidad podemos verla
desde dos enfoques distintos:
El primer enfoque de aprendizaje hace referencia a las conductas
observables en un animal. El hecho de que observemos a un lobo derribar a
una presa y matarla nos indica que ese individuo ha aprendido
correctamente la conducta compleja de caza.
La manifestación conductual del aprendizaje es importante para la
supervivencia y para la adaptación. Lo que cualquier animal haga es de
suma importancia porque es la conducta y no su conocimiento, lo que
constituye su estrategia de adaptación.
Desde el segundo enfoque podemos considerar el aprendizaje como la
transición desde el estado de ignorancia al de conocimiento. Para el
humano es fácil comprender este aspecto porque, desde pequeños, se nos ha
inculcado la cultura general pero los animales, con capacidad de
aprendizaje, también poseen conocimientos. Los perros conocen su
territorio, saben como llegar a las fuentes de recurso utilizando puntos
de referencia y por donde les puede llegar el peligro. El problema para
nosotros, a la hora de observarlos, es que no siempre se comportan de
forma que revelen estos conocimientos y las reglas por las que los han
adquirido.
De lo expuesto deducimos que el reto que plantea la investigación del
aprendizaje animal es averiguar, con exactitud, que conocimiento ha
adquirido un animal y las reglas por las se adquiere este conocimiento.
Desde tiempos antiquísimos ya se formulaban teorías relativas a las
fuentes de conocimiento. Así, Platón aseguraba que el conocimiento en los
animales era innato, Aristóteles se decantaba por la experiencia como
única forma de obtenerlo y posteriormente, Descartes separó, en conceptos
mutuamente excluyentes, el instinto animal de la razón humana.
Fueron Paulov y posteriormente Thorndike quiénes basaron sus
teorías sobre el aprendizaje en la adquisición del conocimiento por medio
de la asociación de ideas.
La teoría en la ciencia del aprendizaje y el
adiestramiento.
Para que una teoría o método sea apta o fiable se deberá ajustar a estos
criterios:
1. Debe ser susceptible de verificación. Sus conceptos internos,
abstractos, han de relacionarse con el mundo exterior mediante
principios puente de tal forma que podamos verificar esos conceptos de
forma objetiva.
2. Una buena teoría es simple y no entorpecida por constructos que
resulten innecesarios para explicar los datos disponibles.
3. Debe poseer generalidad, es decir, proporciona una descripción
unificada de un conjunto de hallazgos y fenómenos diversos.
4. Será una teoría productiva. La teoría ayuda a generar nuevas
predicciones y orienta a la investigación futura.
Además de lo expuesto, es imprescindible aplicar a la teoría el método
científico en el que, a partir de una hipótesis, se emiten una o varias
predicciones que, de cumplirse, apoyarán la hipótesis. Luego, y como es de
rigor, habrá que contrastar las predicciones para finalmente convertir la
hipótesis en tesis.
Demostrar una teoría lleva muchos años de preparación científica del
investigador y muchos años de comprobación de nuestro trabajo. Los que nos
hemos sometido a un tribunal de suficiencia investigadora tenemos la
profunda convicción de que enunciar una nueva teoría o método no es solo
fruto de nuestro trabajo sino el de multitud de precursores que hacen
avanzar la ciencia a pequeños pasitos y sin “grandes inventos”
Veamos, en un pequeño resumen, las distintas clases de teorías que han
desarrollado los psicólogos experimentales y los etólogos aplicados.
Teorías cognitivas
Se denominan teorías teleológicas porque definen y describen el fin u
objetivo hacia donde se orienta la conducta. Los sujetos se comportan de
acuerdo con un fin aunque aún cuando la forma de la conducta pueda variar.
Si observamos a un perro perseguir a un conejo decimos que el perro tiene
un objetivo – atrapar al conejo – aunque los detalles de la conducta
pueden ser muy complejos como zigzaguear, saltar vallas o simplemente,
ladrar.
En esta teoría se especula con que el perro posee una representación
interna del acto de atrapar al conejo, es decir, que puede “concebir”
hacerlo. Tolman en 1932 fue uno de los que adoptó esta teoría del
aprendizaje.
Teorías mecanicistas
Explican la conducta no en función de los objetivos, sino en función de
los mecanismos que subyacen a estos procesos. La conducta está mediatizada
por varios mecanismos de los que, si conocemos su naturaleza, podemos
predecir y comprender la conducta. Estos mecanismos pueden ser estructuras
neuronales, sistemas neuroquímicos o circuitos neuronales. Hull en 1943
formuló una hipótesis por la cual la conducta estaría determinada por una
gran variedad de mecanismos entre los que destacaban: el impulso y el
hábito.
Teorías del análisis de la conducta
La conducta se selecciona por los resultados que obtiene. Esta teoría
entronca con la selección natural y en ella, la característica de la
especie varía de un individuo a otro. Las conductas son variables y el
ambiente selecciona la adecuada y más adaptativa. Por tanto, estas son
seleccionadas de entre todas las demás. Uno de los seguidores más
importante de estas teorías fue Skinner.
Las teorías de los seguidores de Skinner se ajustan al concepto de la
capacidad que tienen los individuos aptos para modificar su conducta a
tenor de la influencia de los agentes externos.
La pregunta obligada ahora es: ¿Cuál de las aproximaciones teóricas es la
correcta? Ninguna de ellas es necesariamente incorrecta sino que cada una
aporta un lenguaje y una perspectiva distinta para la comprensión de los
fenómenos del aprendizaje.
Procesamiento cognitivo complejo
En el adiestramiento del perro utilizamos los procesos del aprendizaje
implicados en el condicionamiento pavloviano e instrumental además de
procesos de orden superior como:
- Discriminación
- Memoria
- Generalización
Fernández y Churc (1982) demostraron que las ratas y palomas pueden
contar e incluso, medir el tiempo. Por una inferencia lógica, el perro
como mamífero evolucionado también lo hace con los relojes internos
implicados en el tiempo y en la cuenta.
Según Lea (1984) para demostrar que un animal tiene un concepto de
nivel superior hemos de mostrar que no está procesando solo los rasgos
físicos de los estímulos. Aunque todavía no se ha obtenido la evidencia
necesaria para su comprobación, otros estudios posteriores hacen
prometedora la teoría de Lea.
Los estudios de Wright y Delius (1994) llevan a la conclusión de la
capacidad del animal para la igualación y la singularidad.
Un largo etcétera de investigadores han llevado a cabo estudios sobre la
capacidad de los animales como el perro, la rata, la paloma o el primate
no hominoideo, para realizar procesos como la inferencia, analogías o
regla lógica de transitividad.
Verán ustedes que, como decíamos antes, una teoría novedosa es muy
compleja de cuadrar y conlleva muchos años de trabajo y la aplicación de
un método científico lo más aséptico y minucioso posible.
La realidad es que, para formarse como adiestrador, deberíamos ser
conscientes de las capacidades que, aunque suponemos en el perro, no
sabemos encuadrar en su potencial de especie. Entiendo, por otro lado, que
tampoco es necesario pasar largos años de nuestra vida formándonos en
Psicología, Etología, Biología o Veterinaria. Para eso están los
científicos investigadores de los que debemos extraer la ciencia necesaria
para conseguir el mejor adiestramiento, en el menor tiempo posible y con
la mejor relación educador-educado.
Lo que no es necesario en absoluto, es la tendencia a la cada vez más
frecuente aparición de métodos prodigiosos diseñados por supuestos
expertos en Psicología canina, Etología o vaya usted a saber que
disciplina que, aunque se imparta en las universidades, parecen haber sido
diseñadas en la barra de un bar por señores que evidentemente no han
pisado un claustro universitario. Demos al César lo que es del César y al
perro, lo que necesita: un adiestrador formado, con ética, paciencia y
cariño por esta impresionante especie.
Bibliografía
- Fernandes, D.M. y Church, R.M. (1982): Discriminationt of the
number of sequential events by rats. Animal learnigs and behavior, 10.
- Hulls, C.L. (1943): Principles of behavior:. New York, Appleton-
Century Crofts.
- Jhonston, T.D. (1981): Selective cost and benefits in the
evolution in Advances In the study of Behavior (Vol 12) New York:
academics press.
- Lea, S.E.G. (1984): In what sense do pigeon learn concepts? In
Animals congnition. Hillsdale.
- Pozuelos, A. y Álvarez, R. (2007): Manual de Etología canina.
Clínica de la conducta. Adiestramiento del perro. Granada.
- Tarpy, R.M. y mayer, R.E. (1978): Foundations of learnings and
memory. Glenivew: Scott Foresman.
- Tolman, E.C. (1932): Purposive behavior in animals and men. New
York: Appleton-Century Crofts.
- Wright, A.A. y Delius, J.D. (1994): Scratch and match: Pigeons
learn matching an oddity whit gravel stimuli. Animals Behavior processes,
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