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EL CORREO

 

Getxo / Bizkaia
Iñigo Sánchez de Luna
05.08.2004

Un geriátrico de Derio ha puesto en marcha una innovadora terapia: un perro ayuda a "mejorar la calidad de vida" de los 125 residentes que viven en el centro
 
Los Aitites de Max
   
   
El geriátrico Indautxu Berri de Derio ha puesto en marcha dos innovadores programas para tratar a sus 125 residentes, que no pueden valerse sin ayuda. La atención integral que ofrece el centro se completa con una terapia asistida con animales y otra basada en la música «para mejorar la calidad de vida de los mayores, que necesitan una atención plena» , afirma la directora del centro, Auxi Puebla. Entre el centenar de profesionales que trabajan en el geriátrico hay un terapeuta de lo más peculiar. Responde al nombre de 'Max' y es un perro pastor alsaciano, de dos años. El animal ha contagiado su alegría ala mayor parte de los residentes del centro, situado en una de las zonas más
tranquilas de la localidad.

'Max', que reside en el geriátrico desde mayo de 2003, forma parte de un innovador programa de terapia asistida con animales. «Nuestro objetivo es buscar el acercamiento de las personas a la naturaleza para lograr que los mayores tengan sensación de pertenencia a un grupo y que asuman a la vez ciertas responsabilidades en el cuidado del animal» , afirma el psicólogo responsable de esta terapia, Unai Pérez.
 
Para tan ardua labor; el perro fue adquirido con un año de edad y ha sido sometido a un programa de adiestramiento consistente «primero en familiarizarse con el entorno, posteriormente con el personal y, por último con los residentes», asegura su cuidador.
 
El carácter pacífico y afectivo demostrado por 'Max' ha logrado superar la desconfianza demostrada por sus nuevos amigos nada más comenzar la terapia. «En un principio, un buen número de los residentes recelaron de la presencia del animal, pero ahora cuenta con el cariño del 99% de los ingresados».

 
Cambio de costumbres

Una vez pasados esos momentos de acoplamiento, residentes y perro se han convertido en un grupo inseparable en el que el cariño y los mimos mutuos son la tónica general. Es el caso de Rosi Muro Urigüen, que se declara «completamente enamorada» de 'Max'. «He tenido cuatro perros a lo largo de mi vida, pero este animal hace que me olvide de mis problemas y me sienta útil».
 
La presencia del can ha hecho posible que residentes que llevaban mucho tiempo en su habitación se hayan decidido a salir e incluso ha logrado que aumenten las visitas de familiares. «Antes apenas venían los nietos, pero ahora no fallan. Es frecuente que se acerquen para jugar con sus abuelos y el perro», reconoce Unai Pérez.
 
La música es otro de los medios elegidos por los directivos de 'Indautxu Berri' para mejorar las condiciones de vida de las personas a su cargo. La responsable del taller de musicoterapia, Izaskun Pérez, asegura que su programa persigue «la relajación e incentivar sensaciones».
 
Las personas que padecen problemas de comunicación verbal son tratadas de forma individual. «Les ponemos melodías conocidas por ellos, que les evoquen recuerdos», explican los terapeutas. Pero también hay actividades para grupos, en las que participan residentes sin deterioro cognitivo. Estos residentes han creado una pequeña orquesta con instrumentos elaborados por ellos mismos.