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Desde este viernes, si cree distinguir en el fondo de un pasillo
del Metro a un perro, no se extrañe. No es que el Ayuntamiento permita
desde ahora la entrada de caninos, algo que para lo que sí daba 'luz
verde' en el caso de los ciegos, sino que son los nuevos 'empleados' de la
seguridad del suburbano. Son 24 pastores alemanes o belgas e irán siempre
acompañados por vigilantes de seguridad.
Para el concejal de Seguridad, Pedro Calvo, que ha asisitido a la
presentación del Servicio de Vigilancia Canina del Metro, es un "nuevo
instrumento de apoyo que incrementará la seguridad de usuarios y
trabajadores". Por el momento es a modo de prueba durante dos meses,
imitando así medidas similares en otros suburbanos como el de Barcelona o
Bilbao.
El objetivo de las nuevas 'contrataciones' son reducir los actos
vandálicos y la actuación de 'grafiteros', que deterioran la imagen y el
servicio de Metro y suponen importantes costes materiales, según el
Ayuntamiento.
Este servicio canino funcionará en 57 estaciones de las Líneas 1, 3, 4, 5,
6, 7, 9 y 12 y no sólo se limitará a labores de prevención, sino también
en las revisiones nocturnas de las estaciones y en los depósitos, sobre
todo, por las noches y en fin de semana.
Los vigilantes recibirán cursos de formación durante cinco semanas y
siempre irán con el mismo perro para conseguir el mejor grado de
efectividad. "El suburbano de Madrid, al igual que las calles bajo las que
transita, será un espacio más libre y seguro", ha explicado Calvo.
El edil ha querido valorar el trabajo diario del servicio privado de
vigilancia de Metro, "una labor fundamental para garantizar la seguridad
de usuarios y empleados en toda la red". Además, ha elogiado la
compenetración de este servicio con los agentes municipales, que "hace
posible el correcto funcionamiento del Metro de Madrid". |